Ya sea animada, relajada o enigmática, la expresión es lo que da vida al retrato. La expresión no se limita a los ojos, sino que es el conjunto de todos los rasgos del rostro filtrados a través del ángulo desde el que los miramos.
El tiempo que pasemos ganándonos la confianza de nuestro modelo nos será devuelto con intereses a la hora de retratarlo.
El dominio de las sutilezas de la expresión lleva toda una vida, pero si ponemos en práctica lo que llevamos aprendiendo desde niños sobre el mensaje de un rostro puede transmitir saldremos con una ventaja considerable.
Las sesiones fotográficas son una especie de actuación en directo, y tal como ocurre con cualquier puesta en escena los preparativos son la clave para que todo salga bien.





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